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UN DÍA A LA VEZ.

Foto del escritor: Linsey Larreynaga
Linsey Larreynaga
3 jul 2019
3 min de lectura

Algún día les contare todo lo que viví hace unos meses con un diagnostico repentino de un aneurisma en el cerebro de mi mami, fueron días realmente difíciles en los que por momentos no se tenía certeza de lo que iba a pasar con ella ¿Llegaría con bien hasta el día de la operación? ¿Resistiría la intervención quirúrgica? ¿Qué pasaría luego de la operación? Eran muchas preguntas y pocas respuestas, eran momentos en los que no tocaba más que ESPERAR Y CONFIAR; jamás había sentido una espera tan larga, nunca había experimentado ese tipo de impotencia e incertidumbre, eran momentos realmente fuertes y retadores; yo soy una persona que cree plenamente en un Dios que todo lo puede, pero honestamente varios días previo a la operación de mi mami, mi parte humana y racional me llenaba de miedo y muchísima duda; una de esas noches, Rocío, un tesoro de amiga, me mando una alabanza que me recordó el poder de Dios y cada vez que la duda llegaba mi mente, esa letra me sostenía confiada, es una alabanza de Jesús Adrián Romero que lleva por nombre “Esperar en ti”… tiene una letra hermosa y muy edificadora, si no la conocen, ¡escúchenla! vale la pena.

Y saben, una vez decidí creer y confiar, nadie pudo hacerme dudar de que todo saldría bien, es más hasta estoy segura que muchas personas llegaron a pensar que me estaba volviendo loca porque la verdad mi confianza era de otro nivel, me había metido en una dimensión paralela, ahora entiendo que era campo celestial, y logre ESPERAR con paz, confianza y amor; pero no solo bastaba mi fe, en esos días tuve un entrenamiento mental, y una automotivación especial que me mantuvo firme, determinante, alerta y segura frente a una situación que necesitaba toda mi claridad y seguridad en mis acciones; debía tomar decisiones, resolver y apoyar, como hija mayor, debía hacerlo.

Han pasado varios meses, y todo lo que sucedió ha sido para mí una experiencia, llena de mucho aprendizaje, hoy puedo sentirme feliz que mi madre quien quizá está leyendo esto, está muy llena de vida, con un nuevo nacimiento que de manera normal implica todo un proceso, pero para la Gloria de Dios está muy bien, es más, estoy segura que quien la ve y no conoce la historia, no podría creer por todo lo que ha pasado.

Ella y yo nos debemos una plática larga y tendida, para hablar de las maravillas de esto que Dios ha querido que viviéramos, pero todo tiene su momento; me siento agradecida porque ella que es una guerrera y su fe combinada con valentía, propicio una operación exitosa.

¡Qué bello es Dios! ¡Que regalo tan grande es la vida!

Mamita por cierto si me lees: ¡Vale la pena esperar, y vale la pena Esperar en EL!

A ustedes, que optaron por leer esto, de acuerdo a lo vivido y de todo corazón, les invito a practicar la paciencia en medio de las situaciones complejas de la vida, toda vivencia tiene grandes propósitos para nosotros y aunque la espera parezca eterna NADA ES PARA SIEMPRE.

A su espera, pónganle paciencia, fe y amor y a su mente pónganle motivación y fortaleza; busquen acciones que les edifiquen y hagan todo lo que este en sus manos para que las cosas pasen, porque la fe y la acción son la mejor combinación.

En una era de inmediatez, ¡Un día a la vez!


With Love,


Lin.


 
 
 

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