Cuando emigras…


Te das cuenta quien sos en realidad, tu esencia, tu relación personal, porque en la necesidad de ubicarte en un nuevo escenario, te vas a lo básico: Quién soy? Qué hago acá? Para dónde quiero ir?
Te das cuenta quienes son las verdaderas relaciones que perduran a distancia, las que aún siguen pendientes, las personas que tienen la necesidad de escucharte de vez en cuando, para reir o llorar o simplemente estar…
Te das cuenta que hay quienes simplemente fueron en su momento pero que ya no serán más como antes.
Te das cuenta quien te apoya aún no entendiendo tu panorama, tu realidad…. A veces familia, a veces no; éstas personas llegan a hacer la función de agua en el desierto cuando en plena transición llegan las crisis.
Te das cuenta que hay todo un mundo afuera del mundo en el que vivías estando en una zona cómoda y súper conocida, y entonces empiezas a a descubrir lo valiente y valioso que eres.
Cuando emigras perseguir tus sueños puede ser un estado o una decisión, que no dependerá del lugar a donde estés, sino de la convicción que está dentro de ti.
Te das cuenta de las cosas buenas que tuviste en tu país, que fueron un regalo sin darte cuenta, ahora pasarán a ser grandes recuerdos que un día dejarán de doler y que guardarás por siempre en tu corazón.
Te das cuenta que depende de ti y solo de ti ser feliz a donde sea.
Te das cuenta que abres la oportunidad de conocer nueva gente que trae cosas positivas a tu vida, nuevas amistades y nuevos momentos bonitos.
Te das cuenta que eres afortunado de haber tomado la decisión de no estar en el común de la gente, porque por seguro, las grandes decisiones traerán grandes frutos si sabes conducir el barco ahora en una nueva ruta hacia tu destino, sin olvidarte de lo que sos frente a quien sea.
Cuando emigras descubres un mar de oportunidades, validas y que no hay una sola forma de hacer las cosas, y que mientras escojas lo que te haga sentir bien valdrá la pena, no por el resultado en si, sino por el aprendizaje que te dejará el proceso.
Te das cuenta que la libertad es personal, que no dependerá de dónde estás ni con quién estás, dependerá en ser real para ti mismo y los demás.
Cuando emigras descubres una versión nueva en esencia que puede llegar tan lejos te proyectes.
With love,
Linsey



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